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Yemen: ¿Qué hay de malo allí?

Yemen es el segundo país más grande de la península arábiga, que ha sido un país en desarrollo en el vecindario de Arabia Saudita. La insurgencia, la agitación política y militar en el país representa una amenaza tanto para él como para las potencias regionales. Yemen tenía una larga historia de disturbios fraccionales entre el norte y el sur de Yemen, pero la reciente avalancha comenzó en 2011, después de que la Primavera Árabe extendiera su campo magnético a la Península Árabe. El presidente Ali Abdullah Saleh fue derrocado y Mansoor Hadi llegó al poder. Hadi tenía el apoyo de los sunitas (una secta musulmana) del sur, mientras que el grupo rebelde Zaidi (otra secta musulmana) conocido como “Hauthis” en el norte no lo aceptaba. También habían sido nombrados como “Ansar Allah”. Los Hauthis, levantaron los brazos y se rebelaron. Sus feroces ataques y estrategias obligaron al presidente electo, Hadi, a huir de la capital. El presidente hizo de Aden, la capital de facto de Yemen, y comenzó a vivir y luchar allí.

Peor aún, en marzo los Hauthis siguieron a Hadi a Adén y él partió hacia Arabia Saudita en un barco. Este incidente mostró un reflejo de la fuga de Mehmet de Turquía, cuando Mustafa Kamal le arrebató el poder de las manos y huyó en un mero automóvil. Pero el caso de Yemen no es el mismo, ya que los rebeldes no son mayoría en Yemen. Los Hauthis representan un tercio de la población de Yemen, además, son básicamente norteños y el sur todavía respalda a Hadi. Entonces, esta parcialidad puede llevar a Yemen a una bisección del país, como fue el caso antes de Ali Abdullah Saleh. Las fuerzas de seguridad de Yemen ahora están fraccionadas y se han unido a los flancos de los Hauthis o de los partidarios de Hadi. Cuando los rebeldes entraron en Adén, fue una alarma para las potencias regionales. Arabia Saudita, que lidera una coalición de cinco países del Golfo y otros seis países, intervino y lanzó ataques aéreos contra Hauthis.

Irán también sospecha que apoya a Hauthis mediante armas y finanzas. Aunque Irán negó haber estado involucrado en la insurgencia de alguna manera, sigue siendo un actor clave de la región. Tanto la Arabia Saudita gobernada por los sunitas como el Irán gobernado por los chiítas siempre han estado luchando por la influencia regional. Yemen se encuentra en el estrecho de Babul-Mandab que une el Mar Rojo con el Golfo de Adén. Este canal de agua se utiliza para el envío de petróleo y, por lo tanto, Saudia está preocupada por esta ruta comercial de petróleo. Además, Saudia también está preocupado por la gran cantidad de inmigrantes que se apresuran a llegar a Saudia cada año. La frontera porosa y el vecino débil bajo los insurgentes chiítas-zaidi-hautíes representan una seria amenaza para Arabia Saudita. Hoy Yemen se encuentra en estado de guerra civil en opinión de algunos intelectuales.

La comunidad mundial tiene que presentarse y persuadir a ambas partes para que se sienten a la mesa. Día a día, los ataques militares son cada vez más feroces y un gran número de ciudadanos inocentes están perdiendo sus vidas y sus propiedades. Si se permite que las armas decidan el futuro de Yemen, los resultados serán desastrosos. Saudia puede reunir al mundo islámico y legitimar su postura sobre Yemen. El Consejo de Seguridad puede facilitar un armisticio y garantizar una elección libre y justa, una vez más, para que el pueblo de Yemen decida su futuro. ¡Cualquier intento militar, por parte de actores regionales o internacionales, hará que Yemen sufra severamente!

Las armas son para destruir

no decidir.

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